| Jules Perahim, Sobre un cielo violeta, aventuras nocturnas (1997) |
enero 08, 2022
Jules Perahim, por Michel Remy
enero 07, 2022
Aldo Pellegrini: un ensayo y un poema
Tan gran poeta como ensayista, Aldo Pellegrini ha sido el principal exponente del surrealismo en la Argentina. Hoy lo recordamos con uno de los ensayos contenidos en Para contribuir a la confusión general y uno de los poemas que componen El muro secreto, editado en 1949.
Fantomas: "El cadáver gigante"
Antes de que la colección Bouquins de Robert Laffont comenzara a publicar la colección completa de las novelas de Fantomas, aparecieron tres volúmenes con los últimos doce tomos, que ofrecen el interés especial de contar con unos preciosos apéndices organizados por Francis Laucassin.
El segundo incluye El ataúd vacío, El fabricante de reinas, El cadáver gigante y El ladrón del oro. Como prólogo hay unas declaraciones de Marcel Allain proferidas en 1956 y que llevan el título "De Casque d'Or a Fantomas". En los apéndices, concluye la sección "Fantomas visto por los poetas", que ofrece poco interés. "Fantomas en el cine en 1932" presenta los ataques de Marcel Allain a la versión fílmica de 1932. "La complainte de Fantômas", título de la conocida representación radiofónica del año siguiente, y de la que mostramos el anuncio en el comentario del primer tomo, cuenta con textos de Paul Deharme y Youki Desnos. Por fin, Marcel Allain nos dice todo lo que pensaba y sabía, que no era poco, acerca del arte de la novela popular.
De las cuatro portadas de Gino Starace (todas se pueden ver en la página Fantomas lives), las destacadas son las de El cadáver gigante y El ladrón del oro. Tuvieron adaptaciones curiosas a las ediciones de bolsillo portuguesas:
Elmore James (1918-1963)
El fabuloso legado musical de Elmore James no tiene ni un solo desperdicio. Esta es la música más enérgica que ha existido, ¡el mejor tónico para comenzar el día! Rara vez se ha señalado que Elmore James jamás actuó ante un público blanco ni con un solo músico blanco (el revival no lo alcanzó a tiempo, y su música electrificada no interesaba a nadie en un principio, ya que reinaba la boga folk), y jamás fue entrevistado ni existe una sola grabación de sus actuaciones. Siempre fue una figura del blues de Chicago venida del Mississippi, que actuaba para un pequeño publico negro en pequeños clubs. Su influencia póstuma en el blues blanco fue en cambio impresionante, y hasta tuvo un digno imitador en Jeremy Spencer (Fleetwood Mac).
Como guitarrista, en el lenguaje del bottleneck, era imbatible, pero también tenía una de las más grandes voces de la historia de la música. Si los cantantes blancos daban pena al lado de las grandes voces negras, qué decir cuando se los coteja con un Elmore James, un Joe Turner o un Jimmy Witherspoon.
En la discografía de Blues, Blues, Blues, sin duda los discos claves son las cajas "The Classic Recordings" y "King of the Slide Guitar", ya que recogen casi toda su obra, que se extiende de 1951 a 1963, cuando un infarto acabó con él, dejando en el mundo media docena de inconsolables "viudas". Su cúspide, a mi gusto, la alcanzó en las sesiones del 59, 60, 61 y 63, con temas increíbles como "The Sky is Crying", "Dust My Broom", "Baby Please Set A Date", "I Can`t Hold Out", "The Sun is Shining", "Stormy Monday Blues" (la mejor versión de todos los tiempos, que ya es decir), "Madison Blues", "I'm Worried" "I Need You, Baby", "Something Inside Of Me", "My Bleeding Heart", "Standing At The Crossroad", "Everyday I Have The Blues" (otra versión suprema de un clásico superversionado), "I Gotta Go Now", etc.
En la siguiente foto lo vemos con su mejor acompañante, J. T. Brown, el más grande saxofonista de la historia de los blues y otro puro bluesman:
De nuevo es un libro magnífico lo que nos lleva a dedicar una nota a un gran bluesman. A lo largo de más de 300 páginas se explora la vida y la obra de Elmore, con comentario detenido e inteligente de todas sus sesiones. Esto es lo que esperamos de los críticos musicales: que enriquezcan nuestro conocimiento de la música que estudian, algo que no ocurre a menudo.
enero 06, 2022
Psicopatología de la vida covidiana (3)
Aquí tenemos a Blind Joe, cantante y guitarrista de country y gospel que ve mucho más que tantos inteligentes y "bocazas de la revolución". Su nombre se suma a los de Van Morrison y Eric Clapton en el rechazo de las infamias actuales (y en España, a Martin Sánchez y La Tropa do Carallo).
Blind Joe es un nombre con credenciales en el blues. Blind Joe Taggart, aunque adquirió notoriedad por sus temas religiosos interpretados con gran voz y guitarra, se despachó el 30 de junio de 1927 con un soberbio C & O Blues, encantador blues a tiempo rápido cuyo título alude al Chesapeake and Ohio Railroad. Lamento en cambio no poder dar los enlaces de las dos grabaciones realizadas por Blind Joe (no están en la red y yo no sé subir mis copias), misterioso y talentoso cantante y guitarrista, en la prisión del estado de Raleigh, Carolina del Norte. Aunque a esta prisión solo podían entrar familiares de los presos, Alan Lomax logró grabarlo el 19 de diciembre de 1934. Mostrando el influjo del extraordinario Blind Blake, al que conocía por sus discos, Blind John resulta memorable porque en In Trouble (uno de los dos temas grabados por el viejo Lomax) refiere como motivo de su encarcelamiento la bigamia, tratándose de la única referencia a este delito (que curiosamente lo sigue siendo en nuestra sociedad tan "permisiva") a lo largo de toda la historia de los blues. El pobre Blind Joe oye llegar al sheriff a casa de su madre:
When I heard the brakes on that Chevrolet car wheel squeal.
Then he took out his paper and he began to read.
He said "I have a charge here, Joseph, for bigamy".
enero 03, 2022
Mimi Parent, "la SurRRevêuse"
enero 02, 2022
Una entrevista a Jean Benoît (1997)
Howlin' Wolf (1910-1976)
De su discografía recomiendo ante todo la caja quíntuple de la Chess 1951-1969, pero ojo porque no contiene las grabaciones de 1951-1952 en West Memphis, que hay que agenciarse, por ejemplo, en el disco Sings the blues.
Si toda la obra del Lobo que va del 51 al 66 es excepcional (luego sufre un cierto deterioro, a causa de los productores), mis sesiones favoritas son las del 63, el 64, el 65 y el 66, cada una con cuatro temas y sobre todo con un Hubert Sumlin en la cima de sus facultades. Sesiones completamente iluminadas.
De sus últimos discos destacan Live in Europe 1964 (no incluido en la citada caja) y The Back Door Wolf, de 1973.
El libro a que aludo, con más de 350 páginas, comenta muy bien cada una de las sesiones de este personaje portentoso. Publicado en 2004.