junio 03, 2022
Paul Paun y amigos
mayo 30, 2022
Sarane Alexandrian y André Breton
Sarane Alexandrian fue siempre un ardiente valedor de André Breton, y suyo es uno de los mejores libros que se han dedicado al fundador del surrealismo. Ahora, Venus d'Ailleurs publica autónomamente un artículo suyo de 1972, aparecido en el número 64 de Le Magazine Littéraire.
Alexandrian se centra en el Breton "descubridor y redescubridor de escritores", y de modo magistral y bello nos lleva al encuentro de infinidad de nombres que han sido, para nosotros (y siguen y seguirán siendo para muchos), "necesarios al devenir del espíritu": Lautréamont, Sade, Rimbaud, Charles Cros, Germain Nouveau, Jarry, Roussel, Saint-Pol-Roux, Synge, Grabbe, Lichtenberg (que Paalen reveló a Breton), Marcel Fourré, Fulcanelli (a quien lo condujo el propio Alexandrian), Freud, Fourier, Lewis Carroll, Cravan, Brisset, Allais, Forneret, Borel, Lafargue, Enfantin... Algunos de estos nombres los descubrí yo gracias a la Antología del humor negro, traducida al español en 1972, cuando tenía dieciséis o diecisiete años, y no conozco libro que me haya abierto más caminos. Muchos de los autores que cita Alexandrian no eran desconocidos, pero fue Breton quien mostró lo que en sus obras había de más valioso y más vivo. Y no solo podemos hablar de escritores "que poseen el secreto de la juventud eterna del corazón humano", sino de géneros o tendencias como la novela gótica, la filosofía hermética o el socialismo romántico. Todo un sistema de revuelta y de poesía.
El precioso librito se multiplica de voltaje gracias a los collages de Lou Dubois, colaborador de Alexandrian en sus últimos años. Por haber surgido ciertas dificultades, no son dedicados a André Breton, sino a algunos de los "precursores" del surrealismo tratados por Alexandrian y a algunos de sus compañeros de viaje: Éluard, Péret, Sade, Lautréamont, Jarry, Roussel, Carroll, Lichtenberg y Rimbaud (más Mallarmé, quien sin ser uno de esos "precursores", no desentona en el conjunto). En la portada, el collage lleva por título Monnaie-du-pape, "moneda del papa", nombre francés de la lunaria o planta de la plata, debido a los pétalos que tiene y que Lou Dubois se encontró en el invernadero de la casa de Max Ernst cuando la visitó.
En el collage dedicado a Alfred Jarry aparece este montado en bicicleta, que es como conocí yo a Lou Dubois cuando coincidimos por fuera de la librería L'Or du Temps, hace ya demasiados años, y me preguntó, al escuchar que yo era de Canarias, si me conocía a mí mismo.
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| Collage dedicado a Lautréamont |
"Littérature", mayo de 1922
El 1 de mayo de 1922 se publicaba el número tercero de la segunda serie de Littérature, en que sobresalen el poema de Jacques Baron, el fenomenal relato de Péret en el albergue del Culo Volador y la primera versión del capítulo final de Poisson soluble, dos años antes de que apareciera el libro; también era el primer fragmento publicado.
Este mes anunciaba Littérature una maravilla que se puede admirar en pdf: las Répétitions de Paul Éluard, con dibujos de Max Ernst. Pero es que también en el mismo sitio puede verse completa otra colaboración igualmente maravillosa de Éluard y Max Ernst, también perteneciente a este año: Les malheurs des immortels.
mayo 29, 2022
Jean-Pierre Duprey, "Le temps en blanc"
El libro de referencia sobre Jean-Pierre Duprey sigue siendo el de Jean-Christophe Bailly publicado en la colección de Poètes d'aujourd'hui de Seghers. En la antología final se incluye Le temps en blanc, realizado con Jacques Hérold. Reproducido en blanco y negro, aquí lo tenemos a color. Se trata de un "cartel de predicción" que pensó Duprey colocar sobre los muros de París en la noche del fin del año 1950 pero que al final, concluido por Hérold en febrero de 1968, solo cumplió su función la noche del 30 de abril al 1 de mayo de 1968, colocado por unos viejos amigos del poeta en un momento clave, como si quisiera predecir los acontecimientos del mes siguiente, que esperamos vuelvan a repetirse próximamente. Hay una "primera versión integral" de Le temps en blanc, dada a conocer por primera vez en la edición de las obras completas de Duprey, Derrière son double.
mayo 28, 2022
Una pintura de Jean-Pierre Duprey
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| Jean-Pierre Duprey, Le possible du cristal, c. 1952 |
El próximo mes se subasta en París este óleo de Jean-Pierre Duprey, quien es más conocido como escritor y como escultor. Curiosamente, se da de él como desconocidos el título y la fecha, cuando al reproducirlo Édouard Jaguer en su catálogo Le mouvement Phases de 1952 à l'horizon 2001 lo databa y titulaba tal cual ponemos aquí.
Por increíble que parezca, no existe ni una sola publicación que se ocupe de la obra artística de Jean-Pierre Duprey (y un catálogo de 2007 sobre las esculturas ha desaparecido de todos los mapas). Si hubiera sido "persona menstruante", ya tendría infinidad de catálogos con raudales de discursos parasitarios, lo cual es sin duda una mierda en el otro extremo. Yo me contentaría con una monografía que aborde honestamente y reúna todas las cosas que hizo uno de los surrealistas claves de la mitad del siglo XX.
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| Toyen, dibujo de la cubierta de La forêt sactrilège, 1970 |
Jean-Pierre Duprey (1930-1959). Un día de 1948, Jean-Pierre Duprey le deja a Breton el manuscrito de Derrière son double en la galería de La Dragonne, produciendo en él un entusiasmo instantáneo, hasta el punto de que, a los pocos meses, un fragmento aparece en la primera página del n. 5 de Néon. 1948 y 1949 son dos años de fiebre poética para el joven Duprey, que ve su libro publicado en 1950, con frontispicio de Jacques Hérold. Sale en las ediciones Le Soleil Noir, donde se publicarán hasta 1970 un total de cuatro libros suyos, con ilustraciones, además, de Max Ernst, Toyen y Matta. También en 1950, Breton cierra con un texto de Duprey la edición definitiva de su Anthologie de l’humour noir, y en el Almanach surréaliste du demi-siècle se incluye “Spectreuses II”, ilustrado por Max Ernst. Aunque algo ausente del grupo, no deja de firmar algunos tracts.
En 1951, Duprey cesa de escribir, dedicándose a la escultura del hierro (que expondrá en À l’Étoile Scellée), a los relieves, al dibujo, a la pintura. En 1954 se aleja del grupo, encerrándose en su forja, como un nuevo alquimista. Desde el 55 colabora con Phases, y en el 56 expone diecisiete esculturas, con texto de Édouard Jaguer en el catálogo. A principios de 1959 vuelve a la poesía, pero un día de primavera se dirige a la llama del Soldado Desconocido, ubicada en el Arco del Triunfo, y la apaga con sus orines. En vez de firmar manifiestos o manifestarse en las calles, tan solo ese acto no anunciado a nadie. Escribe Alain Jouffroy: “Este gesto se distingue en blanco sobre negro de todos los «escándalos» organizados por los movimientos de vanguardia: ni fotógrafo, ni periodista, ni manifiesto, sino la coincidencia extrema del pensamiento y el comportamiento, nada más”. Y Jean-Christophe Bailly: “Su acción fue realizada solitariamente y con todo conocimiento de los riesgos corridos. Jean-Pierre Duprey no se había nunca expresado políticamente –su firma en varios tracts surrealistas no basta para testimoniar tal preocupación–, pero cometió en el santuario de la patria el acto más escandaloso, profanando uno de los más ridículos y de los más hipócritas monumentos del orden establecido. Su gesto, en plena guerra de Argelia, se muestra como el más desesperado y el más salvaje que un individuo puede llevar a cabo. Lejos de las teorías, de las organizaciones, de los sistemas en que la subversión tiende a enfangarse, se inscribe como la desnudez misma de la revuelta: incapaz sin duda de cambiar nada en el momento, pero dibujando el rostro del desafío que un individuo puede lanzar a la sociedad que lo oprime.” Denunciado por dos testigos, Duprey es detenido, brutalizado y encarcelado, pasando luego al hospital psiquiátrico de Sainte-Anne, donde estuvo 23 días. Al salir escribe los poemas de “La fin et la manière”, que le envía con su mujer, Jacqueline Senard (ella misma una amiga del surrealismo, con muy lúcidos artículos en Le Libertaire), a André Breton, minutos antes de ahorcarse.
Poeta inmenso fue Jean-Pierre Duprey, que se consideraba “alérgico al planeta”. En la exposición “Éros”, el surrealismo lo homenajeaba con unos poemas incluidos en el catálogo, a fines del año en que Duprey se marchaba. A principios del siguiente, la revista Phases, en su n. 5-6, lo incluía en su “Antología permanente de la experiencia poética”, reproducía una bella carta dirigida a él por Jacques Lacomblez (con fecha de enero del 59) y publicaba un gran ensayo de Alain Jouffroy, “À Jean-Pierre Duprey, le Supérieur Inconnu”. En 1961, el n. 2 de La Brèche incluye un poema suyo, con un dibujo de su amiga Toyen, quien en 1970 ilustraría con seis dibujos La forêt sacrilège. En 1964, Jorge Camacho pintaba El cráneo de la noche. Homenaje a Jean-Pierre Duprey y La doble aparición de Monsieur H (el principal protagonista de Derrière son double), que serán los cuadros elegidos por Breton para acompañar al año siguiente su texto de Le surréalisme et la peinture “Brousse au-devant de Camacho”.
En el Dictionnaire général du surréalisme et de ses environs, Jean-Clarence Lambert ha hecho una buena semblanza de Duprey. Bailly se ha encargado de la monografía de la colección de poetas de Seguers; su estudio es excelente, llamándolo “el último de los grandes videntes”. En 1987, la revista surrealista Ojo de Aguijón homenajeaba su poesía que “se mueve con la pureza, la claridad y la fuerza de los elementos”, y en 1990 Gallimard publicaba todos sus escritos, con un gran texto de Jouffroy, tratándose de un libro clave y capital, como el de los escritos de Rodanski. Al año siguiente, en el n. 123-124 de Opus International (“André Breton y el surrealismo internacional”), un buen dossier sobre él incluyó artículos de Pierre Vandrepote, Serge Sautreau, Michel Bulteau y André Velter, más un dibujo de Jacques Hérold en recuerdo suyo, de 1971, y un retrato fotográfico hecho por Elisa Breton. En 1998, la revista de Rouen Les Carnets du Gueuloir le dedicó su n. 3, en 2001 Le Cherche-Midi dio a conocer poemas inéditos con el título de Un bruit de baiser ferme le monde y en 2007 se expuso en la galería Martel-Greiner de París su obra esculpida, con un amplio catálogo.
“Soy de aquellos cuyos ojos han partido hacia el horizonte”.
(Caleidoscopio surrealista)
Adrien Dax, surrealista
Después de haber escaneado el catálogo de Adrien Dax, descubro que sí está en la red, pero con otra dirección. Esto pasa por poner el carro delante de los bueyes.
Adrien Dax (1913-1979). Adrien Dax descubre la pintura surrealista a través de Le Surréalisme au service de la Révolution y hasta funda en Tolosa, en 1933, un efímero grupo surrealista, inaugurado con una exposición colectiva. Comprometido en la lucha antifascista, en 1940 es transferido a un stalag del norte de Alemania. Se acerca al grupo de París desde 1947, colaborando en todas sus actividades a partir del 49, cuando debuta en el n. 5 de Néon con un dibujo. No solo cultiva las artes plásticas, sino que relata sus sueños y escribe artículos teóricos, como, para empezar, en el Almanach surréaliste du demi-siècle, “Perspectiva automática”, texto extraordinario en que señala la coincidencia entre las creaciones automáticas y las formas de la naturaleza. Son años de gran creatividad, con sus azarosas “impresiones en relieve”, sus “carteles interpretados”, dibujos, objetos como El relicario. En 1951 y 1952 publica en Le Libertaire dos soberbios artículos, uno de ellos atacando las concesiones de los artistas (Matisse, Léger, Braque, Chagall, Dalí, Miró con sus tapices de lujosas poltronas... aunque la lista de nombres sería hoy interminable); en el 52, es uno de los surrealistas que responden a El hombre rebelde de Camus en la revista marsellesa La Rue. Ilustra libros de Cabanel, Mayoux y otros. Su presencia es notable en todas las revistas, hasta L’Archibras. Así, por ejemplo, en el n. 2 de la revista Médium vuelve los ojos a un oriente desorientador, y en el 4 se ocupa de la “Actualidad del arte celta”; en el 2 de Le Surréalisme, même, colabora con “En el gran bazar del Hotel de los Sueños”, relato de cuatro bellas aventuras oníricas (“El maestro de las apariencias”, “El narguile de Beardsley”, “El frontispicio esculpido” –donde refiere un encuentro con Péret– y “Visión de entresueño”); y en La Brèche, con sus “Caligrafías” (n. 1) y con un artículo sobre Fourier (n. 4). El 21-7-1958, Breton le dedica el callao interpretado El gran Triskèle. En 1960, comienza a participar en las actividades del grupo Phases. Tras la desbandada schusteriana, lo vemos en Coupure, afirmando en el n. 5 (1970) que “las vías definidas por el surrealismo guardan, para mí, un valor ejemplar”, si bien poco después, en la encuesta sobre el surrealismo de Gradiva, reconoce que ha aceptado abandonar el epíteto “para disipar todo equívoco” (en su respuesta a la encuesta de Vincent Bounoure “Rien ou quoi?” ya había intentado justificar esa posición, como señala Alain Joubert, “con un «buen sentido» un tanto masoquista”). Un admirable texto, “Lecture en blanc”, encontramos en la colección Maintenant, que animaron en los 70 Annie Le Brun y Radovan Ivsic, y Adrien Dax participa también en el juego de los “objetos de identidad”, como en 1953 lo había hecho en “Ouvrez-vous?”. Esta era sin duda mejor compañía que la del equipo Schuster, y además en 1976 –año en que celebró, en la galería surrealista La Marée de Bruselas, su única exposición– lo vemos a toda plana en el catálogo de la exposición mundial del grupo de Chicago “Marvelous freedom/Vigilance of desire”. La fidelidad al automatismo de este artista excepcional es toda una lección para los que se obstinan en señalar las supuestas limitaciones de una aventura creativa que se identifica con la aventura de la libertad. En 2010 se reunieron sus Écrits y en 2013, año de su centenario, se publicó en el n. XXXIII de Mélusine un buen trabajo sobre él, por Raphaël Neuville, quien también escribirá el texto del pequeño pero muy bello catálogo de su retrospectiva parisina de 2014.
(Caleidoscopio surrealista)
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Pero algún fruto tendría que tener mi trabajo: las ilustraciones a dos páginas del catálogo aparecen en el pdf divididas, y yo las presento a continuación completas. La primera es una obra sin título en que Adrien Dax trabajó en los años 70; la segunda es la foto del grupo en Saint Cirq-Lapopie, bien conocida; y la tercera carece de título y fecha. Mi ejemplar me lo envió como un "souvenir de París" mi amigo Guy Ducornet, quien compró el grafismo primero de la página 34.
mayo 27, 2022
Adrien Dax
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| Adrien Dax, Bajo la corteza de las piedras, 1960 |
mayo 25, 2022
Actualidad de Lou Dubois
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| Collage de Lou Dubois |
Los collages de Lou Dubois maravillan desde hace un par de décadas. Siempre sorprendentes y de una jovialidad impertérrita, están llenos de claves y de retruécanos que a veces pueden escaparse al no francófono, pero que no obstan al placer visual ni al vuelo imaginativo.
En una entrada próxima nos ocuparemos de un flamante folleto de Sarane Alexandrian (a quien Lou Dubois estuvo estrechamente unido en la aventura de Supérieur Inconnu), ilustrado con collages suyos.
mayo 23, 2022
"Soapbox", 203-206
Muchas novedades y preciosas lecturas en el último trío de Soapbox.
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| Jacques Le Maréchal, Karabelgosoum, 1952 |
mayo 22, 2022
Paul Paun: quimeras
mayo 21, 2022
Antonella Gandini
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| Antonella Gandini, serie Otras naturalezas, 2018 |
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| Antonella Gandini, serie A propósito de la apariencia, 2019 |
mayo 19, 2022
mayo 17, 2022
mayo 15, 2022
"Dreamdew" , n. 30
Acaba de publicarse el número treinta de Dreamdew. Toda la colección ha ido apareciendo en "Surrealismo internacional", pero ahora está disponible sin necesidad de mayores búsquedas en la página de Peculiar Mormyrid:
mayo 12, 2022
El estudio capital sobre René Alleau
mayo 08, 2022
Bernard Roger, de 1950 a 2022
Para quienes estamos ya en la época del declive físico, no hay mejor noticia que esta: Bernard Roger acaba de publicar un libro (y un gran libro)... a los 98 años.
Se trata de Les demeures de l’invisible, dedicado a las relaciones entre la arquitectura y la alquimia, con parada final en Gaudí y los surrealistas. Un libro sobre el que volveremos aquí dentro de un par de meses (aún no ha comenzado a distribuirse, por lo que sabemos).
Es una buena oportunidad para recordar la trayectoria de Bernard Roger, otra de las tan magníficas como poco conocidas figuras del surrealismo en torno a André Breton.
Nuestro dosier se compone de los siguientes elementos:
1. Cartel interpretado, realizado con René-Guy Doumayrou, otro arquitecto del surrealismo que ha desarrollado una obra muy notable. Lo acompaño del comentario de José Pierre en el segundo volumen de su obra sobre los "tracts" del grupo surrealista de París, ya que, además, el propio Bernard Roger habla de esta actividad de subversión, llevada a cabo en 1950
2. El maravilloso bosquejo para la instalación de una sala de cine en el fondo del lago Pavin, publicado en el n. 4-5 de L'Âge du Cinéma (1951). Por cortesía de Georges Sebbag, lo precedo de la página de cabecera con las firmas de los participantes en el número (que podía ser reproducido, traducido y adaptado solo en la Tierra del Fuego) y recortes de películas pertenecientes a este ejemplar.
3. Las tres brevísimas y deliciosas noticias en la hoja Médium (números 2, 3 y 7, 1952). Hoy más que nunca es necesaria una invasión de plagas en todos los parlamentos y ayuntamientos del planeta, empezando por los de Europa, Australia y Canadá. Magníficas las dianas de Bernard Roger: la política, la religión y el maquinismo.
4. Otra pieza maestra, en el catálogo de la exposición EROS (1959-1960): las "Indicaciones concernientes a los trabajos de conversión de Notre-Dame de París en palacio de Amor". (Cuando visité este lugar, hace más de treinta años, me limité a subir a lo más alto; una de las cosas más interesantes es que podías derramar saliva sobre quienes estaban asistiendo a misa.)
5. Colaboraciones en L'Archibras, números 2, 6 y 7 (1967, 1968 y1969). Señálese que Bernard Roger estuvo muy cerca del gran René Alleau, recibiendo una solidísima formación en las cuestiones a que se va a consagrar cada vez más y trabajando en la reedición de obras antiguas del hermetismo como traductor y como prologuista.
6. Texto del catálogo de la exposición de Jorge Camacho "Le ton haut", 1969. Lo reproduje hace poco en su totalidad (le ton haut).
7. Su respuesta, muy fina, a la encuesta interna realizada en 1970 por Vincent Bounoure sobre la continuidad o no del surrealismo, "Rien ou quoi?". Esta encuesta se ha convertido en una verdadera rareza, ya que la tirada que se hizo fue de 75 ejemplares; tengo fotocopias gracias al envío que me hizo hace no muchos años mi amigo Sergio Lima.
8. Única colaboración en el Bulletin de Liaison du Surréalisme, n. 4, 1971.
9. Portadas de los libros Paris et la alchimie (1981, libro extraordinario, fundamental sobre la materia, con fotos de Jorge Camacho), À la découverte de l'alchimie (1988), Arcanes de la philosophie naturelle de Jorge Camacho (1998, con prólogo suyo, que también reproduzco), La cathédrale de Séville et le bestiaire hermétique (2001, con Camacho) y por último Initiation et contes de fées (2013).
10. En el n. 1 de L'Or aux 13 Îles, enero de 2011, la impecable puesta en su sitio de una triste biografía novelada de Nadja. En colaboración con sus amigos Jorge Camacho y Alain Gruger.
Bernard Roger participó en el juego de "Ouvrez-vous?", cuyas respuestas aparecieron en el número inaugural de la revista Médium, en noviembre de 1953. Entre otros, dice que abriría la puerta a Jean-Jacques Rousseau ("amistosamente"), a Seurat ("maravillándome"), a Henri Rousseau ("apretándole las manos"), a Nerval ("para que se quede las horas que quiera"), a Goya ("con admiración"), a Fourier ("ofreciéndole mi casa"), a Fulcanelli ("para ver su rostro") y a Freud ("con interés"). Algunas negativas: a Verlaine ("con indignación"), a Marx ("no, disculpándome"), a Huysmans ("por deferencia hacia las damas"), a Víctor Hugo ("demasiado ruidoso"), a Chauteaubriand ("no tengo problemas para dormir"), a Balzac ("falta de interés") y a Cézanne ("no quiero perder el tiempo").
mayo 03, 2022
Ann Radcliffe y el surrealismo
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| Max Bucaille, Roman noir, 1939 |
Los Misterios de la Bandera Blanca
Esta joyita de los surrealistas de Henao a que me refiero en el artículo sobre Ann Radcliffe y el surrealismo merece ser más conocida y merece también ser continuada, en el momento en que aparece el Embajador de lo Maravilloso:
mayo 01, 2022
Denise Bellon: "Le souvenir d'un avenir"
El Barbarroja del celuloide acaba de subir a su bajel tres películas de Jan Svankmajer y este valiosísimo mediometraje sobre la adorable Denise Bellon, amiga de tantos años de André Breton y fotógrafa clave de las grandes exposiciones del movimiento surrealista:
Lo que aprovecho para recordar arriba el libro fundamental sobre ella y para reproducir dos de sus espléndidas fotografías de surrealistas: la de Yves Tanguy en su estudio pintando La oreja del sordo en 1938, y la de Nicole Espagnol y Alain Joubert, de quienes hace poco hablábamos, en el desierto de Retz en 1960.
Jean-Pierre Lassalle: "Le Grand Patagon", "Brusquement les oiseaux"
En 2000, publicaba Jean-Pierre Lassalle Poèmes presques suivis de La Grande Climatérique, donde junto al último título, que designaba el año 2000, reunía una selección de sus cuadernos anteriores, ya por entonces agotados. El primer título aludía no solo a que los poemas nunca alcanzan la perfección aunque a ella aspiren, sino también a la palabra latina "priscus": antiguo.
Para completar entregas anteriores sobre Lassalle, hoy presentamos completos Le Grand Patagon (1962) y Brusquement les oiseaux (1968). Y es que el mundo poético de Jean-Pierre Lassalle gana conocido en su totalidad.
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| Página de Agalmata |













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