enero 23, 2022

Ma Rainey (1886-1939)

Ma Rainey es otra de las divas del blues. No se puede andar aquí con antologías, sino escuchar todas sus grabaciones, que van de 1923 a 1928, con grandes músicos como Tommy Ladnier, Lovie Austin, Jimmy O'Bryant, Charlie Green, Louis Armstrong, Joe Smith, Coleman Hawkins, Jimmy Blythe, Blind Blake, Johnny Dodds, Tampa Red o Papa Charlie Jackson. Están recogidas en la caja quíntuple a que se accede vía Blues, Blues, Blues.

El libro sobre Ma Rainey es este de Sandra R. Lieb, publicado en 1981, y donde se reproducen y comentan con bastante tino la mayoría de sus canciones:

enero 18, 2022

Un homenaje a Peter Wood


Peter Wood fue uno de los más amados surrealistas en las últimas décadas del siglo pasado. El librito Pour Peter. Le dit de ses amis así lo demuestra, ya que es impresionante el elenco de contribuciones que en él encontramos.

Como recuerdo, la Banda de Fantomas ha decidido ofrecer a sus miembros y lectores este breve homenaje que le dedicaron los cuadernos del unbo, y que lleva en cabecera la referencia bibliográfica al citado libro colectivo y a la antología publicados en 1999 (año de su muerte) y 2000. Un bello texto de Marie-Dominique Massoni corona este folleto.

Tenemos aquí también los homenajes de Tony Earnshaw y Ted Joans en Pour Pete:





El Fantomas de Tanguy


Esta pintura la hizo Yves Tanguy en los años 1925 y 1926, cuando vivía en el legendario número 54 de la Rue du Château, con Marcel Duhamel, Jacques Prévert y sus amigas. Allí, donde acudían Desnos, Malkine, Péret, Aragon, Breton, etc., nació el cadáver exquisito y allí nació la "dimensión popular" del surrealismo, ya que era allí donde se exacerbaba el gusto por los seriales americanos, la música de jazz, los folletines, el music hall... y la saga de Fantomas. O sea todo lo que, con raíz popular, le daba una patada en el trasero a la verosimilitud.

No seguiría Yves Tanguy el camino de cuadros como este, y afortunadamente, ya que una empresa mayor le estaba reservada al "pintor surrealista por excelencia", que es como lo calificó José Pierre. Se trata de un óleo sobre madera con collage de cartón y algodón. Obsérvese la relación que entabla la figura femenina ensangrentada con la de El asesino amenazado de René Magritte (otro gran fantómano), célebre cuadro que Magritte hizo precisamete en 1926 y que conservó consigo durante toda la vida.

Y ya que estamos con Tanguy, ¿por qué no recordar este admirable retrato poético que le hizo Benjamin Péret en 1935?

Yank Rachel (1910-1997)

La mandolina no ha sido un instrumento muy exitoso en los terrenos del blues, pero al menos ha contado con tres grandes figuras: Charlie McCoy (cuñado de Memphis Minnie), Yank Rachell y Johnny Young, sin olvidar, por ejemplo, a un Ben Calvin, un Coley Jones o un Carl Martin, y sumando aún a Howard Armstrong, Willie Black, Clarence Conway, Dr. Scott, Jim Hill, Vol Stevens y Willie Hatcher.

En Blues, Blues, Blues tenemos disponibles las grabaciones fundamentales de Yank Rachell. El sello Wolf recoge toda su discografía anterior a la guerra (1934-1941), a excepción de un disco con Sleepy John Estes en 1929, cuando Jim Jackson los llevó a los estudios de la Victor tras encontrárselos tocando en la calle; son grabaciones uniformemente buenas, con músicos como el viejo maestro Dan Smith, el muy original pianista Jab Jones y los clásicos Sonny Boy Williamson y Washboard Sam, con estos en dos sesiones de de 1941 plagadas de obras maestras. Excelentes son Mandolin Blues (1964), Yank Rachell (1973), Chicago Style (1979) y Blues Mandolin Man (1986), el primero y el tercero con soberbios acompañantes.

Yank Rachell, Sleepy John Estes y Hammie Nixon:
un trío de ases

Yank Rachell tocó también mucho la guitarra, a la que sacaba, como era de esperar, un sonido "amandolinado". De nuevo es un libro lo que nos trae a colación a una gran figura de los blues. En este caso, es el propio músico quien nos habla extensamente, en el capítulo principal, al que siguen análisis de su estilo como mandolinista y como guitarrista, este segundo a cargo del prestigioso David Evans. Un apéndice de entrevistas cuenta con el testimonio de otro bluesman extraordinario, Henry Townsend, así como de Robert Koester (el productor del sello Delmark), de los músicos blancos Charlie Musselwhite y Ry Cooder (interesantísimo) y de dos músicos de blues más: David "Honeyboy" Edwards y Howard Armstrong, quien también tocó la mandolina. No falta (a diferencia de lo acostumbrado) un capítulo discográfico y otro de letras, en antología importante una vez que Yank Rachell, al no estar recogida su obra en el sello Document, no ha sido transcrito por McLeod en su monumental trabajo, ya aquí citado.

"Gonna sing this song and ain't gonna sing no more / I'm gonna put this mandolin under my arm, to the North Memphis cafe I'll go" (Expressman Blues, 17 de mayo de 1930).

enero 16, 2022

Mário Cesariny y el "Movimiento surrealista mundial"

Vuelve a editarse el libro más "internacionalista" de Mário Cesariny, una auténtica bomba que hizo explotar en noviembre de 1977. Yo lo compré en Lisboa dos años después y fue uno de los libros que me han abierto caminos, entre otras cosas porque mi convencimiento era que el surrealismo había desaparecido como "movimiento", tras la muerte de André Breton.

De la existencia un tanto insular del surrealismo portugués, encerrado en los barrotes invisibles del salazarismo, salió Cesariny tras el contacto que estableció con Sergio Lima, otro espíritu abierto al universo, y que pudo relacionarse con los surrealistas en torno a André Breton de una manera que, por diversas circunstancias, no había sido posible un par de décadas antes para el mago de Lisboa.

Una década después, Cesariny hubiera sin duda llevado a cabo una obra mucho más rica. Por ejemplo, al incluir a Agustín Espinosa se limita a antologar capítulos de Lancelot, 28º-7º y Media hora jugando a los dados, porque aún no ha tenido acceso a Crimen, y de Pedro García Cabrera tampoco conoce Dársena con despertadores. Pero en una obra de esta envergadura, carece de todo sentido señalar ninguna deficiencia como significativa.

El prefacio fue para mí verdaderamente un escrito convulsionador, ya que por primera vez encontraba yo perfectamente expresada la comunión Breton-Artaud que había estado en la raíz de mi adscripción al surrealismo, saltando por encima de la pedante maldad telqueliana de aquellos años y hasta de la visión de algunos surrealistas (por ejemplo, años después me sorprendería el desinterés total de Eugenio Granell hacia Artaud). Al hilo de estas palabras recuerdo en Tenerife a Mário Cesariny revolverse como un león cuando cierto poeta insular (y no de los más tontos) se permitió públicamente desvalorizar a Artaud. Esas cosas NO las dejaba pasar Mário Cesariny.

Otro impacto parecido me produjo la importancia que concedía al gran dadaísmo, no limitándolo, como suele hacerse, a mero antecedente o momento pasajero del surrealismo. Luego seguían los "dosieres", por países: España, Inglaterra, Checoeslovaquia, México, Rumanía, Holanda, Brasil, Estados Unidos, etc. Capítulos temáticos: el surrealismo y la pintura, el surrealismo y la libertad, el surrealismo y el corazón salvaje. Un dosier antiestalinista: Aragon, Cuba, la URSS. Un capítulo para el mayo francés y otro para el movimiento Phases de su amigo y aliado Édouard Jaguer ("un gran tipo", me escribió una vez, a raíz de que se aliara momentáneamente con Jean Schuster y José Pierre, para diferenciármelo drásticamente de estos dos).

Otro de los capítulos formidables es el que se le ocurrió titular, en su estilo inimitable, "Estructuralismo, Lingüística, Pseudo-Metagramática y otros actuales ensayos de aplastamiento de la poesía". En plena tiranía de la arrogante pedantería estructuralista, Cesariny elegía un texto demoledor de Roger Galizot y el bello ensayo de Aldo Pellegrini "Se llama poesía a todo lo que cierra la puerta a los imbéciles".

La nueva edición (que, al tratarse para mí de una obra de culto, no puede sustituir al volumen original), muy bien cuidada y con algunas ilustraciones nuevas, se engalana con un excelente preámbulo de Laurens Vancrevel, amigo de Cesariny durante muchos años, y un posfacio de Perfecto E. Cuadrado, admirador y sacrificado devoto del Maestro, con cuya memoria ha seguido conviviendo siempre. 

Esta antología, como por ejemplo la del humor negro de André Breton, no es un simple libro, es un verdadero terremoto del espíritu.

textos de afirmaçao e de combate do movimento surrealista mundial

enero 14, 2022

Memphis Minnie (1897-1973)


Para los aficionados al blues, Memphis Minnie no cede en importancia a la mismísima Bessie Smith, que es la única blueswoman con que suelen quedarse los aficionados al jazz y el gran público en general. Todas sus grabaciones son magníficas, y van de 1929 a 1947, preferentemente en dúos de guitarra con sus sucesivos maridos, Kansas Joe Mc Coy y Little Son Joe, que eran a su vez grandes músicos; pero también, en 1935 y 1936, con el piano espectacular.de Black Bob. 

Kansas Joe y Mermphis Minnie, c. 1930

Los discos de Blues Document y Document recogen toda su obra, pero su descarga libre en Blues, blues, blues ha sido vetada por quienes le compraron estos sellos a Johnny Parth. La caja "Queen of the country music", con cinco discos, recoge toda su obra entre el 29 y el 37; a partir de ahí hay que buscarse la vida, pero en youtube están de Document los discos de 1938-1939 y 1940-1941.

En el caso de Memphis Minnie, hasta tenemos una monografía escrita por dos surrealistas, Paul y Beth Garon. El aficionado al blues encontrará los comentarios de sus canciones demasiado anclados en herramientas teóricas y en consecuencia un tanto rollentos (¡algo que nunca fue la música de Memphis Minnie!), y se ha preferido el enfoque temático al cronológico. Paul Garon, como es sabido, es el autor del admirable libro Blues and the poetic spirit, pero también tiene un librito sobre Peetie Wheatstraw (de que hablaremos pronto) y, con Gene Tomko, escribió Black hoboes and their songs, en que los blues se llevan la parte del león.

Toyen por Jaguer, Breton, Elisa

Toyen, Coulée dans le lointain, 1962

Este cuadro, también reproducido en el número 6 de La Brèche (1964), es uno de los veinte que Toyen, la más grande artista del surrealismo, expuso en 1962 en la galería parisina de Raymond Cordier.

El diminuto catálogo llevaba un bello texto de Édouard Jaguer y hoy lo reproducimos aquí. Que yo sepa, ese texto solo se ha publicado luego en Styrsky. Toyen. Heisler, a su vez catálogo (maquetado por Pierre Faucheux) de una exposición de este trío dorado checo en el Museo Nacional de Arte Moderno de París, veinte años después.

También fue expuesta en 1962 la pintura con que se cierra esta nota. Pero antes completemos con este retrato analógico de Toyen en 22 cuestiones, las cuales se formularon alternativamente sus íntimos amigos Elisa y André Breton. Radovan Ivsic es quien tenía el manuscrito, que comunicó a Étienne-Alain Hubert cuando estaba este elaborando el último tomo de las obras completas bretonianas. El Parque de los Remedios a que se refiere Breton fue visitado por él en compañía de Trotsky en 1938.


Toyen, Lave de l'attente, 1962

enero 12, 2022

La inspiración vivificante de Claude Tarnaud


Este bonito homenaje a Claude Tarnaud se lo hizo Victor Brauner en 1948, cuando Tarnaud tenía 25 años pero ya había participado muy activamente en la exposición internacional de 1947 y era uno de los animadores de Néon. Jindrich Heisler, al darle cuenta a Frederick Keisler de su descubrimiento de Tarnaud, se lo calificaba, en 1947, como un "poeta lírico de sensibilidad excepcional y de una expresión perfecta".

Hoy, Tarnaud continúa siendo un escritor secreto, aunque ya alguien lo haya metido (y bastante bien, por cierto) en la wikimierda. Siempre pienso en él cuando oigo las chorradas sobre el "reconocimiento" que no han obtenido figuras a su lado ínfimas, por no hablar de la demagogia genérica.

Como Claude Tarnaud ha sido siempre uno de mis escritores de bandera, uno de mis surrealistas irreprochables, le dedico hoy este homenaje especial, con la reproducción de dos de sus poemas publicados en cuaderno, ambos en esa fecha de 1947. El primero se vende en la red a 332 euros (¡!).

En 2000 y 2003, Sébastien Petibone, quien llevaba la librería surrealista L'Or du Temps, a la que yo compré tantos libros y en la que llegué a estar (¡aquel memorable encuentro con Lou Dubois, en que, al oírme darle a Petibone mi dirección en Canarias me preguntó si yo conocía en Tenerife a mpc, un amigo de Sarane Alexandrian!), editó en su muy bella colección L'Écart Absolu tres obras extraordinarias de Tarnaud: De, L'Aventure de la Marie-Jeanne ou le journal indien y La forme réfléchie, un verdadero arsenal de surrealismo en su mejor, con ilustraciones de Jorge Camacho y Jacques Lacomblez; el tercero de esos tres libros lo venden en la red a 291 euros, y el primero parece inencontrable.

Y aquí están esos dos preciosos poemas, con ilustraciones de Lacomblez y de Zimmerman:




Little Walter (1930-1968)


Esta portada de una de las recopilaciones de Little Walter, figura capital de la armónica urbana moderna, nos llama la atención por haber elegido un óleo del extraordinario artista surrealista germánico Richard Oelze, Expectación, de 1935, donde un grupo humano observa los cielos tormentosos de lo que se avecinaba.

De la discografía de Little Walter, lo principal son sus grabaciones con la Chess, recogidas en The Chess Years (1952-1963), pero todo aficionado al blues sabe que igualmente importantes son sus numerosos acompañamientos a otros músicos, como en particular Muddy Waters y Jimmy Rogers.

La nota de "Blues, blues, blues" es en esta caso demasiado escueta. Y la influencia de Little Walter es infinitamente más amplia de lo señalado, empezando por innumerables bluesmen negros; solo la de Sonny Boy Williamson I (uno de sus modelos, por lo demás) es comparable a la suya. Sin ser un cantante excepcional, su voz tenía una especial languidez, y para John Lee Hooker era su vocalista favorito. 


*

Little Walter disfruta de un gran libro, aparecido en 2002. Son 300 páginas en que la biografía y el retrato de la época se entretejen del comentario excelente de cada una de sus sesiones. Un festín para acompañar la audición de toda su obra.

enero 09, 2022

Nuevos collages de Alberto Mayol

¿Por qué persiguen a la dama de las camelias?,
2021

Infatigable en la creación de collages (algunos en soportes insólitos, o interviniendo sobre fotos y postales), desde la ciudad de Barcelona Alberto Mayol nos envía a sus amigos de La Banda de Fantomas frecuentes series de las que hemos seleccionado los que poseen un espíritu más "surrealista". 

nuevos collages

alberto mayol

tarot de los ases

"El fin de Fantomas"


El fin de Fantomas es evidentemente una "fake new", ya que para empezar va a resurgir once años después en la propia pluma de Marcel Allain.

La portada de este tomo de Laffont no es muy afortunada, y de las originales de las cuatro últimas novelas que la componen, la más lograda es precisamente la de La fin de Fantômas.

De nuevo destacamos este volumen por contener al final un valioso apéndice. En este caso, más que valioso: se trata de un diccionario de los personajes de toda la saga, que ocupa más de 150 páginas. Utilísimo y jugosísimo, lo manejaré la próxima vez que me lea la colección completa, que espero sea pronto.

2 bis, rue Férou

Pocas semanas antes de que se demoliera el estudio que Man Ray había tenido en París durante un cuarto de siglo, François Lévy-Kuentz realizó un documental de 22 minutos en que la sublime Juliet nos introducía en aquel espacio insólito y entrañable.

Las ediciones Dilecta publicaron una caja con un libro de pequeñas dimensiones y un libreto en que se incluía el disco con el documental. El libro, en inglés y francés, contiene dos exquisitas conferencias de Man Ray, y el libreto muchas fotografías del estudio por Carlos Muñoz Yagüe.

La grabación se llevó a efecto en 1988, y la caja se editó en 2008. Veo que puede conseguirse aún en Dilecta, y que el cortometraje está disponible en la red, aunque no gratuito.

En una de las fotos, vemos la Remington en que Man Ray escribió su maravillosa autobiografía, una de las mejores memorias de los viejos tiempos dadaístas y surrealistas que existen. Otra foto muy destacada es la de su dormitorio, presidido por la célebre pintura A la hora del observatorio, los enamorados; en el libreto, va acompañada de estas palabras de Juliet: "Los sueños eran muy importantes para él. Soñaba todo el tiempo", añadiendo en otro momento que al despertar se ponía a dibujar los sueños de la noche para luego empezar a pintar. Esta pintura tuvo un origen curioso: un día Kiki le dejó en el cuello la marca de sus labios y él se puso a soñar con labios sueltos, flotando en el aire; ese sueño siguió con él mucho tiempo, hasta que diez años después lo traspuso a ese cuadro monumental, en el que trabajó de 1932 a 1934, colgándolo sobre la cama "como una ventana abierta sobre el espacio". Las dos cúpulas que aparecen al fondo eran un recuerdo de sus paseos cotidianos por los jardines de Luxemburgo, y "los labios, sin duda a causa de su escala, evocaban dos cuerpos estrechamente enlazados". Al igual que muchos de sus cuadros, lo hizo en los ratos libres, y Man Ray simpatizaría sabiendo que para mí este hombre que pintaba "para ser amado" y al que muchos no pasan de considerar un fotógrafo y autor de objetos, es ante todo un pintor, un maravilloso pintor.

La Rue Férou es conocida por el enigmático cuadro que le hizo Man Ray en 1952, o sea a los pocos meses de comenzar a vivir en el estudio. Esta calle iba de los jardines de Luxemburgo a la plaza de Saint-Sulpice, cuya iglesia inmensa, llena de leyendas y con unas raras torres asimétricas, le impresionaba. 

Foto de Carlos Muñoz Yagüe

Yves Vadé y el surrealismo

Tenía a Yves Vadé por uno de mis ensayistas favoritos, desde que leí L'Enchantement littéraire. Écriture et magie de Chateaubriand à Rimbaud, lectura a la que siguió la de un artículo sobre Breton y el mundo celta en la revista Pleine Marge y, más recientemente, la de otro sobre Yves Elléouët. Es autor además de un libro sobre el poema en prosa y sus "territorios" y de otro sobre etnología y literatura.

Ha sido ahora Patrick Lepetit quien, en su admirable obra La tête d'Ogmius, me ha alertado sobre otro de sus libros, Pour un tombeau de Merlin. Du barde celtique à la poésie moderne, ya que contiene material sobre André Breton y el surrealismo.

La obra confirma las expectativas. Publicada en Corti en 2008, consta de 300 páginas muy densas en que se aborda la figura del mago Merlín desde los ángulos más enriquecedores. Tras indagar el nacimiento de este gran personaje y oponerlo al mito de Orfeo, como el riesgo de la aventura poética se opone a la seguridad de la tradición clásica, se va descubriendo su presencia oculta en la tradición moderna hasta llegar al surrealismo. Rimbaud, Nerval o Lautréamont son nombres en que se detiene Vadé, pero también cita a surrealistas como Maurice Blanchard, Benjamin Péret o Jean Ferry. El capítulo "De lo fantástico medieval a lo maravilloso surrealista" determina las diferencias y coincidencias entre la materia de Bretaña y lo maravilloso surrealista como antípoda de lo fantástico moderno. Una sección de este capítulo se titula "Nitroglicerina", señalando el curioso dato de que esta se inventara en 1868, año de aparición de Los cantos de Maldoror, que anticipa la alianza surrealista de la revuelta y lo maravilloso, aunque Yves Vadé también muestra en su libro, y de modo convincente, lo que separa al surrealismo de la obra de Lautréamont.

"André Breton y la sombra de Merlín" es todo un estudio de Breton y la cultura celta, en que se apoya Patrick Lepetit. Apuntaré que Yves Vadé muestra además un conocimiento profundo de la obra poética del fundador del surrealismo. Cierra el libro un capítulo sobre Henri Michaux, en que Yves Vadé deja bien claro que no le interesa el juego de las "fuentes", sino la actitud del escritor, en el caso de Michaux como poeta desinteresado de la cultura celta pero a la vez completamente no ya ajeno sino hasta hostil a la tradición órfica.

enero 08, 2022

Picabia, por Mesens y Pellegrini

En el número 3 de la revista bonaerense Letra y Línea, (enero de 1954), Aldo Pellegrini le dedicó este poema a Francis Picabia, quien había muerto el 30 de noviembre anterior:


 
Acompañamos el poema con un collage de E.L.T. Mesens; lo hizo en 1963, pero como se lo robaron, compuso este similar siete años después:

E.L.T. Mesens, Segundo homenaje a Picabia

En la entrada que le dedico a Picabia en Caleidoscopio surrealista, faltaría anotar el poema de Pellegrini y el ensayo de Annie Le Brun "A tumba abierta" para un catálogo de 2002, luego recogido en su recopilación Un espace inobjectif. Entre les mots et les images (2019).

"Malombra", por Richard Walter


Al fin he obtenido el artículo que Richard Walter dedicó a Malombra y el surrealismo, publicado en la revista Le Rameau d'Or hace ya 27 años.

En Surrealismo Internacional ya hablamos de Malombra y di el enlace de otro ensayo de Richard Walter, muy importante, sobre la revista L'âge du Cinéma, que ahora ofrezco en pdf.





Villa Pliniana, Lago Como

Jules Perahim, por Michel Remy

Jules Perahim, Sobre un cielo violeta, aventuras nocturnas (1997)

Esta es la presentación de Michel Remy para el catálogo de la exposición de Perahim en el Centre d'Art Sébastien de Saint-Cyt-sur-Mer, verano de 1998:


perahim surrint

enero 07, 2022

Aldo Pellegrini: un ensayo y un poema

Tan gran poeta como ensayista, Aldo Pellegrini ha sido el principal exponente del surrealismo en la Argentina. Hoy lo recordamos con uno de los ensayos contenidos en Para contribuir a la confusión general y uno de los poemas que componen El muro secreto, editado en 1949.